sábado, 28 de junio de 2014

jueves, 26 de junio de 2014

sábado, 14 de junio de 2014

Cuan grande es.

Quizá nunca sepas cuanto te quiero,
quizá nunca sepa, cuanto me amaste.
Pero amor mío:
En el hoy que todavía nos queda
quisiera contarte. Contarnos.
Cuan grande es, este misterio.

domingo, 25 de mayo de 2014

sábado, 17 de mayo de 2014

Imagen: La mirada de Maria. Poema: No puedo.






No puedo
dejar que mis miedos
invadan sus venas.
Ni dejar ,
que su corriente sanguínea
en las mías no fluya.
Son tantos los besos
y tantas las penas
que vivimos juntas ,
que las heridas se nos han vuelto surcos
y con amor, nuestro amor los siembra.

...
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miércoles, 30 de abril de 2014

lunes, 14 de abril de 2014

Deberás.

Deberás
con la d del devenir
a la e encomendar.
¡Más de veras!
pues la b de bendecir
trae la  e al enfatizar.
Deberás
con la r repetir
a la a de armonizar.
Pues de veras deberás
cuál real por cual veraz.


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lunes, 24 de marzo de 2014

Ay del abrazo.

Ay del abrazo
que aun siendo abrazo
no abraza el alma.

Se agita al estado y al ánimo
de quién lo da, sin nada más.

No es calmo de su calma, 
ni travesía en su trazar.
No le brinda al  océano el profundo
ni a la espuma blanca, blanco el mar.

No se entrega aunque  en él se ofrece.
No se  ofrece aunque en él se  da.


Ay del abrazo
que solo abraza
por abrazar. 
...


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viernes, 14 de marzo de 2014

Al otro lado del miedo.



Al otro lado del miedo
está el amor.
El gesto desinteresado
en su acicate, 
la mirada continua
en la búsqueda de su esencia;
su clara motivación.
Al otro lado del miedo
está el pudor.
La vergüenza en la mirada:
-Su color .
-Mi rubor.
El silencio en el que pocos se embarcan
y a la mar que la vuelven canción.
Al otro lado del miedo,
con la calma que trae pasada la tormenta,
con la paz construida entre batallas sin guerra.
En su agitación y desvelo,
amando y temiendo
se sumergen los dos.

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sábado, 8 de marzo de 2014

La Pensadora del Aura


Por María Zambrano
Zambrano, M.: "Adsum", En Delirio y Destino, Madrid,
Ed. Mondadori, 1989, pp. 21-22

Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo; bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida ¡qué hermosura! No siendo nada o apenas nada por qué no sonreír al universo, al día que avanza, aceptar el tiempo como un
regalo espléndido, un regalo de un Dios que nos sabe, que nuestro secreto, nuestra inanidad y no le importa, que no nos guarda rencor por no ser...
...Y como estoy libre de ese ser, que creía tener, viviré simplemente, soltaré esa imagen que tenía de mí misma, puesto que a nada corresponde y todas, cualquier obligación, de las que vienen de ser yo, o del querer serlo.