domingo, 8 de marzo de 2009

Maria Zambrano.

María Zambrano Alarcón nacida en Vélez, Málaga, España, el 22 de abril de 1904 . Murió en Madrid, el 6 de febrero de 1001. Fue una filósofa y ensayista española, discípula del famoso filósofo, también español, Ortega y Gasset.
La cuestión y su método:
La obra de Zambrano puede enfocarse bajo dos grandes cuestiones: La creación de la persona y la razón poética. La primera de ellas presentaría, digamos, el estado de la cuestión: el ser del hombre como problema fundamental para el hombre. Y se constituye como problema para el hombre lo que el hombre sea, porque se presenta su ser en principio como anhelo, nostalgia, esperanza, y tragedia. Si la satisfacción fuera su lote, ciertamente no se propondría su propio ser como problema.
El tema de la razón-poética, por otra parte, sin haberse expuesto especial y sistemáticamente en ninguna de sus obras, subyace no obstante en todas ellas hasta el punto de constituir uno de los núcleos fundamentales de su pensamiento. La razón-poética se construye como el método adecuado para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona. Ambos temas abordados con amplitud, aglutinan como adyacentes todas las demás cuestiones tratadas. Así, la creación de la persona se relaciona estrechamente con el tema de lo divino, con el de la historia y con la fenomenología de los sueños, y la razón-poética con la relación entre filosofía y poesía o con la insuficiencia del racionalismo.

...
Delirio del incrédulo.

Bajo la flor, la rama
sobre la flor, la estrella
bajo la estrella, el viento.
¿Y más allá? Más allá ¿no recuerdas?, sólo la nada
la nada, óyelo bien, mi alma
duérmete, aduérmete en la nada
si pudiera, pero hundirme.

Ceniza de aquel fuego, oquedad
agua espesa y amarga
el llanto hecho sudor
la sangre que en su huida se lleva la palabra
y la carga vacía de un corazón sin marcha.
De verdad ¿es que no hay nada? Hay la nada
y que no lo recuerdes. Era tu gloria.

Más allá del recuerdo, en el olvido, escucha
en el soplo de tu aliento.
Mira en tu pupila misma dentro
en ese fuego que te abrasa, luz y agua.

Mas no puedo. Ojos y oídos son ventanas.
Perdido entre mí mismo no puedo buscar nada
no llego hasta la Nada.
...

(Tomado de República de las Letras, 2004, p. 245)

2 comentarios:

Cris dijo...

gracias por compartir esos datos de Zambrano y ese poema, buen poema, aunque con sinceridad, algunas de tus letras AsereT llevan esa misma razón poética de la que habla la poetisa :-)

藍心湄Blue dijo...
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