domingo, 25 de mayo de 2008

Siempreviva

Las siempre vivas

no deshojan las flores.

Prenden estrellas.


Unas, según sus cielos.

Otras, según sus vidas.

asereT.






* nombre de la muestra: siempreviva
* inaguracion: 1. Septiembre 2006
* clausura: 15. Octubre 2006
* datos de artista/s: Marula Di Como & Silvina Der-Meguerditchian
* mail: maruladicomo@yahoo.com silvina_der@t-online.de
* datos de la galeria: Förderverein Klosterruine e.V.
* direccion, Klosterstraße 73 a , in Berlin-Mitte.
* telefono, 0049 30 636 12 13
* paginaweb :www.klosterruine-berlin.de www.maruladicomo.com www.silvina-der-meguerditchian.de

La dictadura que rigió en Argentina entre 1976 y 1983 dio lugar a un crimen de Estado de una crueldad inusitada : la desaparición de miles de personas, cuyas muertes nunca fueron oficialmente reconocidas. Un número estimado 30.000 personas se convirtió así en desaparecidos, ausentes sin tumba, presentes sólo en la medida en que los evoque la memoria.

La instalación Siempreviva propone un homenaje a estos desaparecidos en el corazón de Berlin, otra ciudad que fue asolada por la muerte y la represión.

Las siemprevivas son flores que no marchitan, pero tampoco viven. Ni vivas ni muertas, las siemprevivas se mantienen en un estado suspendido entre la vida y la muerte, como en el que la dictadura quiso confinar a los desaparecidos. El lenguaje de las flores habla, en silencio, de esa herida abierta en la historia argentina.

Como la historia que evoca, la instalación se desliza en la tensión entre lo colectivo y lo individual. Ante el visitante se impone un mar de flores: pero cada una de ellas es única y diferente, como únicos y diferentes eran los desaparecidos. Entre ellos había obreros e intelectuales; hombres y mujeres; niños y ancianos. Ante todo, sin embargo, se trató de jóvenes: el terrorismo estatal se dirigió ante todo contra una generación de argentinos.

El tallo de cada flor porta los nombres individuales de esa historia. Una atención especial merece la minuciosa confección de esos breves epitafios: El trabajo manual de reescribir los nombres en las etiquetas que hicieron las artistas es en sí mismo un homenaje a los ausentes. En lugar de copiar los nombres de los listados existentes, contaminados del lenguaje burocrático, diseñaron las tarjetas una a una y reescribieron en ellas la ocasión de cada desaparición. El lento, meticuloso proceso de transcribir los nombres da la medida del compromiso y el esfuerzo invertido por las autoras de Siempreviva. Al hacerlo, evitaron el balbuceo desarticulado de las bases de datos y cobijaron a cada desaparecido en un relato individual: les dieron una historia que los acoja.

El paisaje de la Klosterruine ofrece un ámbito especialmente afín para la instalación efímera Siempreviva: sus ruinas nos sugieren la persistencia, pero también la fragilidad de la memoria.

La instalación será expuesta al deterioro de los elementos. Como otros trabajos que sugieren la materia volátil del recuerdo, estas flores nos hacen un llamado ético: asumir esa memoria cuando la obra ya no esté.

Si las piedras, al cabo de los siglos, tienen una existencia tan fugaz como las flores, es sólo la memoria humana la que puede albergar el recuerdo cuando la intemperie haya borrado su huella.

Estela Schindel

1 comentario:

Cris dijo...

me gustan lo que pueden llegar a significar estas flores, la siempre vivas, precioso simil, los siempre desaparecidos convertidos en flores sin marchitar, prendidos como estrellas, senti homenaje, me encantó, un saludete Aseret!