sábado, 17 de octubre de 2009

Los que nacemos sordos:


Se rompen los cristales
de mi infierno en tus cielos,
tiemblan mis carnes
aunque no entiendo de palabas.
La madre tierra corre por el laberinto
desbocada.
Nos busca, grita, nos llama.
Nos invade con su angustia
desde sus miedos...
por el amor que nos siente...
somos hijos de su carne
y todavía nacemos sordos a sus latidos.

...

2 comentarios:

Luis G. dijo...

Tu poema, Tere, mostrado sobre una fundada base, de un tema serio, impermeable para muchos, lo has hilvanado con la fuerza del sentimiento y de una impresión profunda y real. Me ha gustado.

Besos.

Aseret dijo...

Gracias Luis, poeta, fotógrafo,estupendo escritor, amante de la naturaleza que le rodea.

Estupendo amigo!!!

Gracias por tu comentario y amistad.

Tienes un blog que es un tesoro.
:)